Iluminación Residencial

La luz es fundamental en nuestras vidas. Sin que nos percatemos de ello de un modo consciente, influye en nuestras actividad, en nuestros humor, en nuestra actitud. Por ello debe haber una iluminación adecuada a cada situación, actividad y estado personal.

En una vivienda, la iluminación interior es pues parte fundamental de la misma, casi más importante que la decoración, los muebles u otros elementos, ya que de una buena o mala iluminación puede depender el confort y el bienestar de una familia o de los allí residentes.

Pese a su importancia, en muchos proyectos de reforma o de construcción de una vivienda no se tiene suficientemente en cuenta la importancia de la iluminación y suele dejarse para el final de la obra, cuando realizar cambios es en la mayoría de casos, es muy complicado y costoso ya, puesto que las instalaciones y cableado ya suelen estar hechos, los techos y paredes cerrados y enyesados.

Por ello creemos que es de capital importancia realizar un estudio de iluminación pormenorizado y detallado, habitación por habitación y espacio por espacio, teniendo en cuenta no sólo sus dimensiones, sino los usos que se les va a dar en cada caso y a lo largo del tiempo, la distribución del mobiliario, los colores, la luz natural que habrá, la composición actual y futura de la familia que allí vivirá,…

Pero no se trata sólo de conseguir unos niveles adecuados de luz, sino que esta se adapte a los usos y necesidades en todo momento de los habitantes de una casa. No se requiere la misma luz en momentos de descanso y relajación en el sofá o viendo una película, que en una cena con amigos o familiares en casa, donde hay tráfico de gente y ajetreo.

Por ello la iluminación debe ser adaptable, ofrecer distintas posibilidades para un mismo espacio.

También hay que considerar los tonos o color de la luz, sus intensidades, su distribución o focalización, los puntos desde donde esta es emitida, si debe ser directa o indirecta, general, ambiental o puntual, etc.